despedazados por mil partes
añicos, trizas y fragmentos
de lo que alguna vez fue fértil
hoy yace inerte, yermo
los pedazos, pesados
no se vuelven a juntar
ni usando la técnica japonesa del oro
no
hay situaciones que no tienen vuelta atrás
ni remedio
y solo hay que atravesarlas
dejar que mueran
para que renazca lo nuevo
lo verdadero
pero, ay, cómo duele
cómo quema eso que alguna vez fue fuego
quema el hielo
seco
quedan cenizas...
y el ave fénix no renace,
esta vez dice adiós.
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