Hace 11 años alguien puso en duda algo, y quise reaccionar, o demostrar que eso no era así. Que sí era amor.
Pues el día que no le presté mi vaso térmico fue el día que el proverbial shoe dropped.
Hemos pasado el punto de no retorno. De eso seguro.
No hay vuelta atrás. Ya no más.
Se murió algo. Lo estamos velando todavía. Por respeto a la historia, larga, y sobre todo por loa frutos de esa historia. Pero lo que la inició, 15 años atrás, definitivamente ya no es más.
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